“El Guardián entre el Centeno” J.D. Salinger (“The Catcher in the Rye”)

La adolescencia es sin duda una etapa en la cual se experimentan duras contradicciones, cambios de humor y sinsentidos que son difíciles de asimilar y mucho más de comprender,  Holden Caufield, el protagonista de “El Guardián entre el Centeno” (1951), nos transmite todas estas sensaciones y un poco más.

Escrita por Jerome David Salinger, se convirtió en un icono de la rebeldía y en una de las novelas de la literatura moderna americana más influyentes del siglo XX. Ha tenido aceptación través de los años entre toda clase de públicos: jóvenes, adultos y hasta por asesinos, como en el caso de Mark David Chapman quién diera muerte a John Lennon, y que hace referencia al libro en diversas cartas y escritos, firmando muchas veces incluso como “The Catcher in the Rye”(El guardián entre el centeno). 

El libro es narrado por Holden Caufield en primera persona, y nos hace acompañarlo a través de un viaje personal que decide llevar a cabo a raíz de ser expulsado del prestigioso bachillerato donde estudiaba: Pencey.

Hay muchos matices que presenta el protagonista y uno de los que más me gusta a mí, es el gran amor y admiración que sentía por sus tres hermanos: D.B., Phoebe y Allie, quién muere de leucemia cuando sólo tenía 13 años y contaba con dos años menos que Holden.

D.B. el mayor de los hermanos, es escritor, mientras que Phoebe la menor de todos, es una niña de 10 años con la que Holden disfruta mucho charlando por su precoz inteligencia y madurez.

La rebeldía y mitomanía que muestra Holden es directamente proporcional a la convicción que tiene por luchar en contra de la gente hipócrita, si hay algo que le molesta a nuestro protagonista es la falsedad de la sociedad en general. Entre sus muchas curiosidades, tiene un interés especial por saber ¿A donde van los patos de Central Park en Invierno? y un rechazo un poco especial por los que él llama pervertidos.

El lenguaje utilizado puede llegar a ser un poco agresivo hasta cierto punto, pero sin duda es el que más de un adolescente en la actualidad utiliza, además de ser directo, irónico y a veces con toques de humor negro.

Hay una parte del libro que no se me olvidará y posiblemente sea por lo mucho que me gusta bailar (así como al protagonista), en la que Holden sostiene un encuentro en un bar con tres mujeres mayores que él. Tenía facilidad para entablar conversaciones con chicas, y al acercarse a su mesa las invitó a bailar a las tres. Se levantó una de ellas, la rubia, y al estar bailando con ella, mientras ella ignoraba un poco al adolescente, él le preguntó:

– ¿Quieres que te diga en qué se nota cuándo una mujer es una bailarina estupenda?

—¿Qué? 

No me escuchaba. No hacía más que mirar  por toda la habitación.

—He dicho que si sabes en qué se nota cuándo una mujer es una bailarina
estupenda.
—No…
—Verás, yo pongo la mano en la espalda de mi pareja, ¿no? Pues si me da la sensación de que más abajo de la mano no hay nada, ni trasero, ni piernas, ni pies, ni nada, entonces es que la chica es una bailarina fenomenal.
Los reto a leer este gran libro y a intentar comprobar si la próxima vez que estén bailando con alguien realmente sabe bailar o no…;)
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