Colonia (Alemania)

El verano de 2011 tuve el placer de visitar la histórica ciudad de Colonia en Alemania. La verdad es que nunca se conoce mejor una ciudad que de la mano de uno de sus habitantes y afortunadamente tuve la oportunidad de ser acogido por mi amiga Kirsten, originaria de ahí. La primera impresión que me llevé de Colonia es que me encontraba en una ciudad típica de la Europa de las películas que veía yo de pequeño: casas contiguas multicolores, Iglesias estilo gótico que emergen desde cualquier pequeño barrio, grandes arcos de piedra en las plazas, un tranvía que pasa en medio de una Avenida y mucha, pero mucha gente en bicicleta.

Calles de Colonia

Así que aprovechando que el tiempo era lo bastante condescendiente como para darse un paseo en bici y ya que Kirsten iba a trabajar, después de darme algunos consejos amablemente accedió a prestarme su flamante bicicleta alemana.

Mapa en mano trace mi ruta:

Mi primera parada la hice en “Rudolfplatz”, una gigantesca puerta medieval de piedra que se eleva alrededor de diversos comercios, entre bares, restaurantes y por supuesto las famosas panaderías alemanas que regalan ese fresco y delicioso aroma a pan caliente casi todo el día. Decidí hacer una parada técnica en un bar muy gracioso y en donde no escatimaban en ponerte un gigantesco café con leche acompañado de un “Croissant con Jamón y Queso”, eso sí, tampoco escatimaban en cobrarte bastante bien jeje.

Rudolfplatz

Siguiendo mi camino, gire hacia el oeste de la ciudad en dirección del parque donde Kirsten suele correr todas las mañanas “Aachener Weiher”, una extensión de verde, fuentes y pequeños lagos, circundada por un carril-bici. Al más puro estilo alemán, aprovechando la generosidad del sol decidí quitarme la camisa y descansar un poco en lo que hacía digestión mi desayuno. Después de un agradable rato en aquel parque y buscando ya un poco el bullicio, el glamour y el corazón de la ciudad decidí moverme entonces hacia: Neumarkt y Appelhofplatz.

El Sol Alemán

Recién llegaba a los alrededores del centro, el ambiente en definitiva ya era otro. Miles de personas caminando de un lado otro, otros miles en bicicletas, mientras el reloj marcaba aproximadamente las 12:30 del día, ya se buscaba sitio para comer, a diferencia de los latinos, los alemanes suelen comer entre las 13 y 13:30 hrs y cenar sobre las 19:00 hrs.

Yo, después de estacionar mi bicicleta junto a las otras 10 millones que había, decidí hacerme acompañar de una “Bratwurst” (salchicha en alemán) en lo que caminaba por ahí. El centro de Colonia es una mezcla de clase, diversidad cultural, grandes edificios e incluso mucho arte.

Bratwurst

Como arte desprende la majestuosa “Dom” como es conocida la catedral de Colonia. Obviamente podríamos dedicarle miles de páginas a esta belleza, pero me centraré en algunos datos interesantes, empezando obviamente por su espectacular arquitectura de estilo neogótico que entre torres y picos gigantescos de un color marrón ennegrecido pero muy cuidado, aparecen por los cielos vigilados por creativas e imaginativas gárgolas. Por su tamaño, ocupa el segundo lugar de las catedrales góticas más grandes del mundo después de la de Sevilla.  Las vidrieras o vitrales que se encuentran dentro del recinto destacan por sus colores y curiosas formas, y buscando bien se pueden encontrar desde astronautas, planetas o hasta un vitral bastante moderno que ha sido objeto de algunas críticas por parte de los más moderados. Otro dato importante es que en el escudo de la ciudad, se pueden apreciar tres coronas, las mismas que portaban los “Tres Reyes Magos” y cuyo relicario se encuentra  justamente en esta monumental basílica en una gran arqueta gótica.

Dom

Colonia fue duramente castigada por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial, acabando prácticamente con el 80% de la misma, pero su Catedral se mantuvo erguida en señal de que lo bueno de Alemania y en especial de la ciudad, se mantendría en pie. Y eso es sin duda, entre muchas cosas más, es su gente.

Tuve entonces la oportunidad de comer en el restaurante del mítico Hotel “Excélsior” justo enfrente del coso eclesiástico, que ofrece dentro de su menú  los platos más típicos de la ciudad entre los que se encuentran el Reibekuchen una especie de tortita de patatas y Himmel un Äd deliciosa morcilla acompañada con puré, sin faltar por supuesto una (o dos) deliciosa cerveza “Kölsch”, la cerveza típica de Colonia.

Comida típica de Colonia

Y para los que prefieren comer algo más rápido, en cada esquina además de los puestos de Bratwurst (salchichas), encontraran por todos lados los Doener Kebab de origen turco.

Disponiéndonos entonces a continuar nuestra pequeña y colonial aventura, llegamos por fin al Río Rin. A lo largo de su orilla se pueden ver a muchos jóvenes y no tan jóvenes disfrutando del sol veraniego, mientras se pasean por ahí o beben una refrescante Kölsch en alguno de las terrazas dispuestas para la temporada. Para atravesar el río nos topamos con el famoso puente de Hohenzollernbrücke, característico por los miles de candados que los enamorados suelen dejar como muestra de su amor y que es sin duda uno de los monumentos más representativos de la localidad.

Hohenzollernbrücke

Entonces Kirsten se me unió, así como sus padres. Me llevaron a cenar a una de las más típicas Brauhaus (Casa de la cerveza) de la ciudad, así como a conocer rincones que sólo puedes conocer de la mano de nativos.

Agradezco profundamente el cariño que me mostraron, demostrándome así que los alemanes son personas además de una gran estatura, de un gran corazón y muy hospitalarios.

Kirsten y yo...Danke Guapa!!

Mis recomendaciones finales si viajan a Colonia:

* Visitar la Catedral “Dom”

* Museo Romano-Germánico

* Visita al Río Rin (infinidad de actividades, bares, terrazas, parques, etc.)

* Museo del Chocolate.

* Las fiestas de Carnaval. Una semana antes del miércoles de ceniza.

* ¡¡Y por favor!!! PIERDANSE UN DÍA EN BICICLETA….

Fiel compañera

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6 respuestas a Colonia (Alemania)

  1. Kirsten dijo:

    Como me ha gustado tu comentario! Muchisimas gracias por palabras tan bonitas y sinceras!! Fue un placer tenerte aquí y ensenarte mi ciudad! Ya sabes, vente cuando quieras, que hay mucho más que descubrir!!!
    Para todos lo que quieran irse un día: el Barhaus es un Brauhaus 😉

  2. Felicidades Marco, me ha gustado mucho tu blog, escribes muy bien! Y se ve que te apasiona, sigue así… igual es momento de empezar a promocionar más el blog, te recomiendo un fanpage de facebook.

  3. Maru dijo:

    Fantástico, Marco! Me ha gustado mucho. Se ve que dedicas mucho tiempo a tu blog, Estos últimos días has publicado muchos artículos. Me encanta tu nuevo hobby. Sigue así, y a ver si me pides algún día colaboración… me encantaría. Y coincido con Jesús, deberías publicitar más el blog.

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