“Las Venas Abiertas de América Latina” (Eduardo Galeano, 1971)

Colón quedó deslumbrado, cuando alcanzó el atolón de San Salvador, por la colorida transparencia del Caribe, el paisaje verde, la dulzura y la limpieza del aire, los pájaros espléndidos y los mancebos “de buena estatura, gente muy hermosa” y “harto mansa” que allí habitaba. Regaló a los indígenas “unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescuezo, y otras muchas de poco valor con que hubieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que era maravilla”. Les mostró las espadas. Ellos no las conocían, las tomaban por el filo, se cortaban…

Puerto España, Trinidad y Tobago 2009, se celebraba la “V Cumbre de las Américas”, el presidente de Venezuela Hugo Chávez se acerca a su homólogo estadounidense Barack Obama  y le regala el libro “Las venas Abiertas de América Latina” del uruguayo Eduardo Galeano, en unas cuantas horas, el libro pasa de los puestos 60 mil de más vendidos en Amazon al Top 10.

¿Por qué Chávez le regala el libro a Obama? Hay quienes dicen que Chávez le dijo a Obama “Para que nos conozcas…”

Lo cierto es que detrás del libro, hay un trabajo de 4 años hecho por el autor en donde recopila información acerca de los saqueos a los que fue sometido el continente americano por sus conquistadores. Un libro que fue publicado en los setentas, pero que aún tiene vigencia en nuestros tiempos y que de una manera dura pero muy objetiva, explica la herencia actual y el lastre que arrastran los pueblos que en su momento fueron colonizados.

El libro está dividido en dos partes:

Primera Parte. La pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra: * Fiebre del oro, fiebre de la plata; * El rey azúcar y otros monarcas agrícolas; * Las fuentes subterráneas del poder.

Segunda Parte. El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes:
* Historia de la muerte temprana; * La estructura contemporánea del despojo.

La historia es para analizarla y entender la evolución, cambio o detrimento de los pueblos. Hay un subapartado dentro del libro que el autor titula: Las Trece Colonias del Norte y la Importancia de No Nacer Importante, y hace una comparativa entre los dos diferentes sistemas de colonización implantados por España y Portugal en el sur del continente, y por Inglaterra en lo que ahora es Estados Unidos de América:

Las trece colonias del norte tuvieron, bien pudiera decirse, la dicha de la desgracia. Su experiencia histórica mostró la tremenda importancia de no nacer importante. Porque al norte de América no había oro ni había plata, ni civilizaciones indígenas con densas concentraciones de población ya organizada para el trabajo, ni suelos tropicales de fertilidad fabulosa en la franja costera que los peregrinos ingleses colonizaron.

Tal como lo dice Galeano, el río Bravo señala mucho más que una frontera geográfica. Sin duda es para reflexionar y preguntarnos si nuestros antepasados ¿Fueron “maldecidos” con tierras abundantes, climas favorecedores y sociedades bien estructuradas, para después ser víctimas de un saqueo ambicioso y desmedido?

Los colonos de la entonces Nueva Inglaterra no trabajaron para abastecer los intereses de una metrópoli, sino que vivieron al servicio de su propio desarrollo y del de su nueva tierra. Trabajaron libres y promovieron el ascenso de un mercado ecónomico interno que ayudó a la consolidación de un pueblo que a lo largo de los años no drenó hacia afuera la riqueza generada en su seno, y que hoy por hoy es uno de los sistemas económicos autónomos más sólidos e influyentes en los mercados mundiales.

¿Qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido al revés y los conquistadores españoles y portugueses hubieran llegado a la costa de Estados Unidos? Núnca lo sabremos, pero les habría sido muy difícil establecer el mismo sistema ante la falta de mano de obra y de recursos naturales.

¿Están entonces los pueblos latinoamericanos marcados por la historia? Yo creo que no, y prueba de ello es el desarrollo que actualmente presenta Brasil, uno de los países más castigados en la época de la Colonia. Aunque de cualquier modo, la historia núnca debería ser una excusa para el presente, sino aprendizaje para no cometer los mismos errores y hacer madurar la mentalidad de los pueblos.

Lo cierto es que Galeano en su obra realiza diferentes analogías entre el pasado y el presente que sin duda moverán las fibras de más de uno…

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